martes, 17 de junio de 2008

País desnudo

Cito con mucha frecuencia aquí, las expresiones de sabiduría popular que son nuestros refranes. Por ejemplo: "Aquel que tiene de tó, con un tesoro se topa, pero a aquel que está desnú, tó le viene, menos ropa".
La sentencia es válida para asuntos personales, pues todos hemos tenido nuestros tiempos de "olla y frenado en el aro", en los que perdías una novia el martes, el trabajo el miércoles, y te internaban el jueves de una angina de pecho y pena, vencido.
Las sociedades humanas no son diferentes. La nuestra por ejemplo: De repente, al país se le ve desnudo y atrapado entre indecisiones gubernamentales, ineficiencias y especulaciones empresariales, y mucha irresponsabilidad ciudadana.
Luego de una periodo de recuperación económica milagrosa de lo que fueron los efectos del paso del huracán PPH por el Estado, y unas quiebras bancarias que culminaron treinta años de impunidad en ese sector, los dominicanos hemos comenzado a cosechar en los últimos meses los frutos de nuestra incompetencia e irresponsabilidad en más de un aspecto, más de un sector y en más de un tiempo. No seremos un país fallido, pero, joder, don Radha, ¡como fallamos y nos fallan impunemente!
Leo que al ministerio de turismo le ha sorprendido la advertencia de EE. UU. a sus turistas sobre los riesgos de viajar al país por la inseguridad, el aumento de la delincuencia y los sobornos policiales. A uno, en cambio, lo que le sorprende es que la advertencia haya llegado tan tarde, y no acaben de llegar las de la Unión Europea y Canadá. El asunto de la inseguridad es de tal magnitud que, salvo las autoridades competentes, "y sobre todo las incompetentes", la inmensa mayoría de los dominicanos teme más a una "patrulla policial" que a un grupo de "tígueres" asaltantes en pasola. Increíblemente, en un drama kafkiano no resuelto, aquí la Policía Nacional no es sinónimo de seguridad sino todo lo contrario.
El país está desnudo. Los ejemplos sobran, como sobran las indecisiones, la ineficiencia, las especulaciones, la arrogancia y sobre todo la irresponsabilidad. De ellas seguiremos hablando en este bulevar, si Dios quiere.

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