sábado, 5 de julio de 2008

La casa

Imperturbable, como un sargento, el precio de los combustibles sigue subiendo y nada presagia que pueda bajar en los próximos meses.
El presupuesto familiar se resiente, desatando una espiral de aullidos en supermercados, colmados y farmacias.
Estas alzas, que habrán de romper el milagro altagraciano de los últimos años: inflación de dos dígitos, amores de peso y dólar entre 32 y 34, (hablo del milagro de sus santidades, los reverendísimos cardenales de la moneda y la economía, monseñores Valdez Albizu y Temo Montas) estas alzas, ya digo, van a provocar el alejamiento de la clase media de los atardeceres en Salinas, mañanitas en el hotelito de Palmar de Ocoa, un contar estrellas en Cayo Levantado, hablar con la luna entre el cielo y un buen vino en Valle Nuevo. Entonces, ante las impertinencias de la economía, les propongo volver a la casa familiar, reeditar en ella los buenos momentos que cada quien ha cultivado entre tardes, noches o amaneceres. Hagan memoria.
Cada vez más alejados de Samaná y sus puestas de sol, las noches de Cabarete y sus excesos, chopitos en demasía, aquella mujer y sus pasiones, ay, concavidades de ensueño, cúspides gemelas, ébano de Monalisa jugando a ser la flor y usted su dueño. En fin, alejados de esos mares y paisajes, les propongo volver a la casa y hacer un inventario de los lugares donde alguna vez fue feliz y sigue siéndolo: aquella esquina de la sala - justo al lado de la biblioteca - donde juró y le juraron amor eterno… hasta un lunes, el ascensor y sus despedidas sin adioses, la habitación de las Paola con las tarjetas enmarcadas que ellas les han enviado, los dibujos de la Amanda, los poemas de la Leslie, ay, Paolas de cada quien, y sea feliz, irracionalmente feliz, aunque la gasolina llegue a 500.
El lunes volveremos a la batalla, pero hoy es sábado, y ya que - dadas las circunstancias y las hipotecas- no tendremos más Salina ni Cabarete por un buen tiempo, les propongo volver a la casa y su universo, el sofacama de la sala, el balcón de madrugada, meseta de una cocina, ascensor de bienvenidas, en fin, hablo de la vida y sus esencias, y quizás… "el duende del amor de tu presencia."

1 comentario:

Daniela Cruz Gil dijo...

La casa, el balcón o el patio, según como le haya ido antes de que los números variaran a peor...